Muchas personas quizás no se den cuenta que cuando prenden la televisión en sus casas, lo que ven como un fluido constante de imágenes es, en realidad, un continuo parpadeo. Aunque no vemos esto de manera conciente, el patrón repetitivo de imágenes parpadeantes crea en el televidente un estado mental que es similar al de la hipnosis. Estudios realizados por el investigador Herbert Krugman han demostrado que con sólo 30 segundos de mirar televisión, las ondas cerebrales cambian de predominantemente Ondas Beta – que indican alerta y atención consciente- a predominantemente ondas Alfa – que indican desconcentración y una receptiva falta de atención.